.:Charlotte:.

By: Me

Tomó la llave con mucho cuidado, para no despertarla. Abrió la puerta precavidamente, no quería que le preguntara. Se dirigió a la mesa de la cocina, tomando las llaves de su transporte. Se puso esos zapatos viejos que apenas un día anterior había encontrado en cajas abandonadas en el sótano, que ya estaban listos a lado de la entrada a su hogar. Se puso la gorra olvidada que alguna vez le habían regalado y que jamás se había puesto. Abrió y cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido. El motor arrancó e inmediatamente se orientó hacia la casa ajena. El poco viento del ambiente acarició los pocos kilómetros, empujando los minutos más cercanos a la situación. Metió la llave con cuidado y abrió la puerta, no quería despertarlo. Buscó, encontró y abrió la puerta de la recámara de forma silenciosa, no quería que le preguntara. Sólo lo conocía de fotos, no reconocía su rostro, pero era suficiente con saber que estaba en el lugar donde debía de estar. Cualquier cosa serviría, fuera lo que fuera. Tomó la almohada vacía a su lado, se desplazó hacia su costado y con fuerza la empujó contra el rostro de él. Pocos segundos pasaron antes de que se despertara desesperadamente, buscando una bocanada de aire. Sus manos se juntaron y se aplastaron más, no iba a permitirlo. No. No iba a escucharlo. La fuerza de él era inmensa, pero no tanto como su determinación. Las convulsiones comenzaron, ya faltaba poco. Los huesos le tronaban, su sangre se extinguía. Podía sentir los labios heridos bajo las plumas de ganso, cercanos a la protuberante nariz. No había nada qué discutir: ella era suya. Las piernas le temblaron, su pecho se contrajo, las manos buscaban su liberación pero ya no había salida. Jamás le había visto la cara, alguna vez escuchó su voz y lo único que realmente conoció fue su odio a través de las fibras de la almohada.

Miró hacia el cielo en su camino de regreso. La noche no lo lloraba. La luna no lo resentía. Las nubes le sonreían, había hecho lo correcto. Abrió la puerta con cuidado, no quería despertarla. Silenciosamente abrió la puerta de la habitación, no quería que le preguntara. Sus pies desnudos y sucios se mantuvieron fuera de la cama pero no el resto de su cuerpo. Acarició su silueta con la vista, no pudo evitar que su mano la materializara. Ella suspiró, no era la primera vez que lo sentía en la madrugada.

“Charlotte, Charlotte, no tendrás que despertarte temprano hoy. Charlotte, Charlotte, ya no debes de tener miedo. Charlotte, Charlotte, sueña conmigo.”

~ por moattilliata en Julio 15, 2009.

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